Incluso, presentó estas mismas credenciales, jugando en el Círculo Deportivo de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional en los años 70 jugando béisbol para el equipo del Ejército Nacional.

Paredes fue un verdadero “rompe cerca” donde jugó béisbol, ya que sus batazos recorrían gran distancia cuando hacía swing a los pitcheos de los lanzadores contrarios.

En la actualidad El Gury está recluido en su apartamento en New York luego de sufrir una parálisis hace unos cinco años estando de visita en su pueblo, Puerto Plata, con el propósito de disfrutar junto a sus familias.

Este fue trasladado de “urgencia” a los Estados Unidos con el propósito de que médicos especialistas los chequearan, pero los esfuerzos aunque en principio valieron la pena, luego sus problemas se agravaron debido a que le fue imposible volver a caminar normalmente.

Hace unas semanas sus amigos que siempre lo han visitado en su apartamento en New York decidieron obsequiarle una moderna silla de rueda, regalo que llegó a través de la directiva de la Liga de Softbol Puerto Plata, la cual formó una comisión integrada por el ingeniero Jesús Burgos, Juan Santiago (Pappy) Wells y Arturo Burgos, para hacer llegar esta donación a Julio César Paredes.

Arturo Burgos, quien fue compañero de equipo en la Liga del Atlántico de El Gury, quien emigró primero a New York que éste último, resaltó que Paredes mantiene la misma jocosidad de siempre y de vez en cuando relata alguna anécdota de su vida deportiva para “hacernos reír hasta más no poder”.

Manifestó que los directivos de la Liga de Softbol Puerto Plata jamás “nos olvidaremos de nuestro compueblano, porque primero nació en la tierra del General Gregorio Luperòn, segundo es un miembro distinguido de nuestra entidad y tercero siempre será un amigo a quien le rendiremos los honores correspondiente porque fue Embajador digno de Puerto Plata donde quiera que jugó béisbol de aficionados”.