El dinero no es garantía del éxito. Por como ejemplo podemos citar la actual versión de la Liga Nacional de Baloncesto (LNB), donde equipos como Metros de Santiago, Titanes del Distrito, Reales de la Vega y Huracanes del Atlántico, para citar algunos ejemplo, a pesar de haber realizado grandes inversiones, no lograron su objetivo final: “ganar el titulo de campeones”. Algunos incluso quedaron cortos en su intento de clasificar.

 

La llegada de inversionistas, empresarios al deporte, en especial a la LNB la vemos como positiva, apoyamos que continúen ingresando, pero he aquí la gran interrogante: “sí el dinero no es sinónimo de éxito, que es entonces lo que garantiza el éxito total”.

 

Sabemos que es algo sumamente controversial que alguien pueda hacer este tipo aseveración, pero estamos convencidos que esto esta cerca de la realidad.

 

Con la llegada de estas inversiones también han llegado las salidas de veteranos dirigentes deportivos que por décadas lo dieron todo deportiva y económicamente hablando.

 

Estos dirigentes entendiendo que no deben ser obstáculo para que este deporte que tanto aman llegue a lugares que éstos no fueron capaces de llevar, “sencillamente se han echado a un lado”.

 

Pensamos que la experiencia acumulada de estas gentes unida a su romanticismo, amor por el juego debe ser aprovechada para fundirla con esas nuevas visiones de negocios, para conseguir el equilibrio que requieren las organizaciones en busca del éxito en lo deportivo, posicionarse en el mercado como marcas de sus ciudades y posteriormente aportar al desarrollo de la  LNB.

 

Como ejemplo de esto que decimos está el actual presidente de la LNB, licenciado Federico Lalane José, quien llegó por su Curriculum deportivo y su trayectoria, unida  a la visión de los empresarios que han invertido en este proyecto que es el futuro del baloncesto nacional siempre y cuando eso que inicio en la cabeza de la liga sea ejecutado entre todos sus socios y los equipos que representan.

 

Claro tendríamos que esperar a que esos valiosos dirigentes entiendan y acepten  ser empleados de una estructura que ellos mismos formaron, incluso arriesgando su patrimonios familiares para que trabajen nuevamente a favor del baloncesto y de sus comunidades.

 

(Colaboración de: Jorge Luis Martinez (ACDPP).