Los caballos atacaron primero, pero el terreno de las parcelas arroceras estaba empantanado y la fuerza del animal mermó por la carga que llevaba encima.

 

El ave que empezó perdiendo muy temprano, emprendió un vuelo a toda velocidad, pero el corpulento caballo lleno de cicatrices se reponía y no se daba por vencido.

 

Fue necesario que un hijo distinguido, héroe santiaguero, el aguerrido guerrero Edwin Encarnación, saliera al encuentro escoltado y provisto de flechas, garrotes, machetes, sables, lanzas y puñales, como si se tratara de un integrante de los Andulleros y haciendo galas de las heridas sufridas en combates, “remató” dando el Tiro de Gracia, al sublevado potro invasor.

 

La actuación del romanenses, nacionalizado santiaguero, coronó la celebración de una tarde-noche de héroes porque antes de la cruel batalla, el terreno del Valle de la Muerte, fue escenario de un momento histórico. La despedida del gran Luís Polonia, superhombre del béisbol nacional.

 

Este fue un gran partido, ganamos con el aprestado escore 10-9 y  volvimos a poner de manifiesto que las “Águilas son las Águilas”.