PUERTO PLATA.- El músico puertoplateño Agapito Pascual tiene el mérito de haber aportado nuevos colores y un estilo moderno al cadencioso merengue típico dominicano, dándole nuevos bríos a este género musical.
Pascual, oriundo del paraje La Balsa, en el municipio de Villa Isabela, en la parte oeste de la provincia de Puerto Plata, introdujo innovaciones en el merengue de tierra adentro, que posteriormente trascendieron a grandes escenarios.
El referido músico puertoplateño es un acordeonista autodidacta, pues aprendió a tocar el instrumento utilizando los de otros músicos. Lleva el merengue de acordeón en su ADN, una herencia que se remonta a su bisabuelo y a otros integrantes de la familia Pascual.
Con apenas siete años, comenzó a demostrar su talento para el merengue típico, tocando inicialmente la tambora, instrumento que le permitió ganar dinero amenizando actividades infantiles en su comunidad natal.
«Mi primer pago como músico típico fue de 50 cheles y se los di a mi papá, y él me dio dos para que comprara un helado en la escuela», rememoró con orgullo Agapito Pascual durante una entrevista concedida a la periodista Fior Taveras, de la sección «Espectáculos» del periódico El Día.
Explicó que, después de adquirir experiencia en varios grupos, decidió, todavía joven, formar su propia agrupación con un estilo diferente al que predominaba en el mercado de la época. Su propuesta consistía en un merengue más rápido, alegre y bailable.
«Le entramos a un mambo diferente y también le pusimos coros diferentes; además, bailamos esos colores y fuimos los que iniciamos esa novedad en el merengue típico orquestado, y a la gente le fue gustando», expresó un orgulloso Agapito Pascual al referirse a su aporte al género.
A finales de la década de 1980, irrumpió de lleno en el género y su agrupación se convirtió en una de las más solicitadas y populares en Santiago, gracias a temas como «Norsita», «El moderno Goyo» y «La vieja y su pipa», este último considerado su merengue más icónico.
«Yo le di unos colores y después lo hicieron El Prodigio y Yovanny Polanco. Ahora la nueva generación le está haciendo sus innovaciones, porque no podemos quedarnos en los tiempos de Ñico Lora, El Trío Reynoso, Tatico Henríquez y Fefita La Grande», sostuvo.
En aquella época, Agapito Pascual alcanzó una extraordinaria aceptación popular y llegó a tocar diariamente, con una agenda que superaba las 45 fiestas al mes. De esta manera, contribuyó a consolidar un estilo moderno en la interpretación del merengue típico dominicano, caracterizado por sus innovaciones musicales.
Raíces musicales familiares
Agapito también contribuyó al sustento de su numerosa familia, de origen humilde, integrada por sus padres, Rafael Pascual, conocido como Negro, quien se desempeñaba como tamborero y agricultor, y María Pascual, llamada Martha, quien era ama de casa y agricultora.
«Vengo de una familia de músicos tamboreros y güireros, y el hermano de mi bisabuelo, Chachá Pascual, fue muy destacado en su época, hasta el punto de que el tema “Se murió Martín”, que popularizó Johnny Ventura, fue escrito por un hijo de Chachá», expresó.
Trayectoria en agrupaciones musicales
Con el paso de los años, Agapito fue creciendo musicalmente y logró formar parte de distintas agrupaciones que le permitieron destacarse y construir su propia historia musical. La música se convirtió en un oficio y una vocación que descubrió en el seno de su hogar.
Fue consolidándose como músico en las agrupaciones de Ciano Arias, Francisco Ulloa, Rafelito Román, King de la Rosa, El Ciego de Nagua, Diógenes Jiménez y Fary Henríquez, entre otras, donde adquirió experiencia y conocimientos que le sirvieron para emprender su propio proyecto musical.
En el emblemático merengue «Hasta donde le dicen Cirilo», popularizado por el fallecido Bartolo Alvarado, conocido como El Ciego de Nagua, Agapito Pascual también dejó sentir su estilo en la percusión, al igual que en otros éxitos del reconocido acordeonista oriundo de Nagua.
Trayectoria y actualidad
Con más de 50 años dedicados al merengue, Agapito Pascual cuenta con un repertorio de 130 composiciones y 12 producciones discográficas. Desde 2009 reside en la ciudad de Miami, Estados Unidos.
Allí, junto a sus familiares y lejos de su tierra natal, mantiene viva la música de güira, tambora y acordeón. Con una trayectoria que abarca varias décadas, el artista tiene motivos para retomar su proyecto musical en 2026 con el lanzamiento de su nuevo tema, «El palo prendío», que suena actualmente en la radio.