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El azar de la historia, la emoción y el triunfo de Donald Trumph-XVI

Ultima Actualización: viernes, 23 de diciembre de 2016. Por: Angel Artiles Diaz

Ya vimos en la teoría del "Two-Step flow of communications" (flujo de dos pasos).

Ya vimos en la teoría del "Two-Step flow of communications" (flujo de dos pasos) ¿Qué “las relaciones interpersonales influenciaban a la gente más a menudo que los medios de comunicación”? Era la gran pregunta del momento, partiendo del criterio de que la influencia redunda en cualquier envoltura de la vida social: en la política, la religión,  la economía y la moda. Por eso Gustave Le Bon, dijo que la psicología de masas es: “la relación de individuos con su medio”.

Es tan así, que las masas populares rechazan -ubicados en una especie de zona de confort- cualquier información contraria a su adhesión emocional. Zona de confort la crean los estrategas populistas, y la colocan  estratégicamente en los surcos mentales de la identidad social de los votantes.  

Los electores, en tanto que seres emocionales que razonan a partir de sus concepciones más instintivas, concepciones que a la vez son creadas al fragor de todo un andamiaje de cultura consumista, cimentada sobre un colchón de necesidades inmediatas que anquilosan toda posibilidad de programar la perspectiva de vida a largo plazo.

En esos ambientes marginales en donde el día a día echa por tierra toda esperanza, la perspectiva de un mendrugo de pan y hasta de una botella de alcohol, inyecta  emociones  que conducen a la “toma de decisiones”

La psicología de masas tiene como bases para su estudio, tres áreas fundamentales:

    La naturaleza social de los individuos. El comportamiento de las personas viene marcado por sus genes biológicos y su costumbre cultural. Su relación con los demás. La conducta de los seres humanos viene influenciada por el contagio que adquieren de los demás grupos colectivos. Estos tienden a hacer las mismas acciones que ven en los demás. Por eso al relacionarse con ellos suelen actuar comportándose de manera similar. Su representación de la vida en sociedad. Al verse presionados por los demás grupos sociales, las personas acaban cediendo ante una idea dominante. Una vez que el individuo forma parte de este grupo colectivo se deja llevar por los sentimientos y se une a estos, dejando de lado sus hábitos anteriores sin cuestionarse si son correctos o no.

    “…el todo es siempre más que la siempre suma de sus elementos…Otto Klineberg

    En “The Political Brain: The Role of Emotion in Deciding the Fate of the Nation” (El cerebro político: El papel de la emoción en la decisión del destino de la nación), Drew Westen, (experto en psicología política y psicólogo clínico y de personalidad de los departamentos de psiquiatría y de ciencias de la conducta de la Universidad de Emory, en Atlanta) ha planteado:

    “…las elecciones se ganan en el “mercado de la emoción” y no en el de la razón y que cuando emoción y razón combaten, ésta (la razón) pierde invariablemente.”

    Dice este cientista social, que los republicanos: “…entienden mejor el cerebro político y apelan mejor a la emoción…”  y que por eso ganan más elecciones en Estados Unidos y que los presidentes republicanos se reeligen más fácilmente; aduciendo además,  que los demócratas no han entendido que los datos (y los votos) duros por sí mismos no conducen a la victoria.

    Afirma que la concepción moderna de la mecánica de la mente humana no tiene nada que ver con la manera en que funciona efectivamente. El autor emula a Marshall McLuhan poniendo a funcionar “la màquina del tiempo que se volvió loca”, a decir de Sydney Finkelstein, en el  libro  “El antihumanismo de Mcluhan”.  

    El cerebro político es un cerebro emocional. No es una máquina desapasionada y calculadora que objetivamente busca los datos, las cifras y las políticas correctas con el objetivo de adoptar una decisión razonada“. Drew Westen