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La sociedad está obligada a exigir propuestas serias a los partidos políticos

Ultima Actualización: viernes, 19 de junio de 2020. Por: Artículo Invitado

Por: Roque J. De León B.

Al iniciar este escrito pensé que debería unirme a la indiferencia, irresponsabilidad y falta de compromiso que caracteriza a gran parte del conglomerado con el que comparto la nacionalidad dominicana, los que, al momento de elegir las personas que por un período de tiempo determinado manejarán los recursos del Estado; no se ocupan de exigirles la presentación de un plan creible que contenga posibles soluciones a las situaciones que nos afectan en el presente, y que nos afectarán en el corto, mediano y largo plazo.

 

Me resultaría muy cómodo con mis conocimientos de gerencia, finanzas y economía, parafrasear a Piter F. Drucker, Philip Kotler, Harold Koontz, Kenneth Blanchard, Spencer Johnson, Leopold A. Bernstein, Michael Parking, entre otros tantos pensadores de esas áreas.  Pero no me perdonaría guardar silencio ante el hecho de que grupos Políticos y Económicos,  históricamente a través de manipulaciones y acciones antiéticas, han logrado y en ocasiones mantenido el control de nuestro país.

 

Las formas más comunes de seducir a la gente en los últimos tiempos han sido las etiquetas de comunistas y haitiano, casos aplicados por el Dr. Joaquín Balaguer Ricardo y sus colaboradores más cercanos al Profesor Juan Bosch y al Dr. José Francisco Peña Gómez;  la participación en actividades ilícitas como narcotráfico y lavado de activos, acusaciones del Dr. Joaquín Balaguer para el PRD y el Dr. José Francisco Peña Gómez; acusaciones de corrupción; expresiones de miedo y manipulación como: "Al pasar el río no se cambia de caballo" y "El camino malo está cerrado".  En el momento actual regresamos a las acusaciones de supuesto narcotráfico y la manipulación usando como instrumento la Pandemia del Covid-19.

 

En otros tiempos, la Clase Media además de liderar las actividades económicas e intelectuales, generaba los cambios que requería y demandaba la sociedad como indicadores de bienestar para todos.  Eso se disluyó en el tiempo.

 

Por un largo período, de manera hipócrita y deshonesta los comerciantes y empresarios que debían ser parte del equilibrio social, financiaron las actividades políticas, muy especialmente las etapas de proselitismo donde aportaban recursos a los dos candidatos presidenciales con posibilidades de ser electos.   Era la forma de crecer y garantizar favores para desarrollar competencia desleal, incluida la evasión tributaria.

 

Los gobernantes encontraron en estas y otras razones la oportunidad para irrespetar y hacer de estas clases sus servidores, y en ocasiones, sus aliados para adueñarse de los bienes del pueblo con la mayor impunidad.  Acción que cada día genera mayores niveles de corrupción, básicamente en las asignaciones de obras grado a grado con escandalosas sobrevaluaciones; convirtiéndose en el motor que impulsa el origen de los deprimentes  cordones de miseria que nos rodean.

 

A los integrantes de esos cementerios de seres vivos, que son los más vulnerables, es hacia quienes están dirigidos  los ya tradicionales  bombarderos referentes al narco-estado, ahora fortalecidos por el miedo inducido a través de una brutal campaña mediática del supuesto incremento del Covid-19.  Estas son estrategias   de manipulación dirigidas a esa parte de la población, con la finalidad de disminuir el interés  por asistir a cumplir con el deber y el derecho a votar, el día 5 de julio.

 

La sociedad no comprometida, está frente al reto más importante de los últimos tiempos.  Tiene la obligación de exigir a quienes manipulan la población desde los partidos políticos, la presentación de verdaderas propuestas de gobierno, si es que las tienen; y evitar que se repitan los acontecimientos de los años 1990, 1994  y 1996 donde se impidió a las personas que legítimamente debieron acceder a dirigir el poder, pudieran hacerlo.  A la vez que se incrementaba el caos y se propiciaba la división de la clase política.

 

Nos corresponde construir una verdadera democracia, creando instituciones fuertes y garantistas de los derechos ciudadanos, donde el respeto y la correcta aplicación de las leyes sea la real regla de convivencia en sociedad.

 

Es el legado, que debemos comprometernos a dejar como guía a nuestras futuras generaciones.

 

ROQUE J. DE LEÓN B. (MAE)

DIPLOMADO EN COMUNICACIÓN SOCIAL INTEGRAL

MIEMBRO DEL:  SNTP Y SINLOPP