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Feminicidios en la República Dominicana

Ultima Actualización: martes, 16 de junio de 2020. Por: Artículo Invitado

Por: Kelmi Ricardo Duncan Torres, Procurador Fiscal

Los feminicidios en República Dominicana han continuado a pesar de los grandes esfuerzos realizados por los organismos gubernamentales y no gubernamentales por detener este fenómeno que constituye una de las formas más extrema de violencia contra las mujeres. Los tipos y estereotipos que asignan roles a los géneros cargados de conductas machistas tienen una incidencia en el comportamiento de hombres y mujeres en una sociedad patriarcal y androcéntrica.

De acuerdo a los doctores Manuel Cartagena Pastor, Raquel Barreo Alba y Emilio Donat Laporta, autores del libro Investigación Sobre Casos de Violencia Feminicida y Delitos Sexuales,  para su estudio, ha sido tradicional utilizar las siguientes categorías de feminicidio: a) Feminicidio íntimo: se hace referencia a él, cuando las mujeres tenían una relación cercana, de pareja, familiar o de convivencia con el victimario  b) Feminicidio no íntimo: haría referencia a los excluidos de pertenecer al apartado anterior. c) Feminicidio por conexión: sería un grupo en el que se incluirían los casos de muertes de mujeres que ocurren en la “línea de fuego”, por ejemplo, mujer que ayuda a otra maltratada y se interpone, o mujeres al defender a sus hijas o hijas presentes al defender a la madre. Estas categorías, hoy día se quedan cortas por la variedad de contextos en los que se producen estas muertes y a partir de esa necesidad se comienza a estudiar y a analizar los escenarios.

Siendo esto un problema universal, la Organización Mundial de la Salud realizó un estudio que arrojó que la violencia contra la mujer especialmente la ejercida por su pareja y la violencia sexual constituyen un grave problema de la salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres. Las estimaciones mundiales publicadas por la OMS indican que alrededor de una de cada tres mujeres en el mundo han sufrido violencia física o sexual de su pareja o por terceros en algún momento de su vida, además un  gran porcentaje de los asesinatos de mujeres que se producen en el mundo son cometidos por su pareja masculina o ex pareja.

Según datos de la Procuraduría General de la República los casos de feminicidio íntimo han ido disminuyendo en todo el territorio nacional a medida que se ha ido implementando, desde el mes de noviembre del 2017, el Plan Nacional en Contra la Violencia de Género, el cual contiene 22 acciones de prevención y combate de la violencia, además de la existencia de un Protocolo para los Feminicidios, una Guía para la Investigación y Procesamiento de los Delitos Sexuales con un enfoque hacia los peritos forenses y unos Lineamientos  para la Atención, investigación y procesamiento  de la Violencia Intrafamiliar y los Delitos Sexuales, este último protocolo persigue lograr una atención integral con calidad y calidez para las victimas sobrevivientes de la  violencia.

Plantea ONU Mujeres que desde el estallido del COVID-19, la violencia contra las mujeres y las niñas se ha intensificado en países de todo el mundo. Si bien la cuarentena y el distanciamiento social ayudan a limitar la propagación del virus, las mujeres y las niñas que sufren violencia en el hogar se encuentran cada vez más aisladas de las personas y los recursos que pueden ayudarlas, al quedar atrapadas en casa con sus verdugos. En el caso de nuestro país, las Unidades de Atención a Víctimas se han mantenido ofreciendo servicio ininterrumpido, al igual que el Centro de Contacto Línea Vida (809-200-1202). Desde ésta plataforma se exhorta a denunciar ya que estadísticamente podemos comprobar que en la mayoría de los casos de feminicidio las víctimas no habían interpuesto denuncia previamente, lo que indica que romper el silencio a tiempo es la forma más efectiva de detener el ciclo de la violencia dentro de una relación toxica.

Para lograr la igualdad, indispensable para un planeta 50/50, debemos proceder al desmonte de creencias culturales que se van transmitiendo de generación en generación, donde la mujer es culpabilizada principalmente por asuntos relacionados a la infidelidad y el hombre es exaltado por tener múltiples parejas, así como la cosificación de la mujer, la cual es considerada en muchos casos un objeto propiedad de su pareja, incapaz de atreverse a terminar la relación so pena de ser asediada, perseguida, molestada, amenazada, agredida físicamente y asesinada.   Estas conductas nos colocan en posiciones que distan del desarrollo.  Trabajando al rescate de los valores familiares y promoviendo la igualdad desde el hogar y la educación inicial cambiaríamos esta realidad.

Nuestro país debe plantearse no sólo  el empoderamiento de la mujer, sino también el lograr una nueva masculinidad en la que pueda verse al hombre en roles que habían sido reservados exclusivamente a las féminas. Cuando se habla del género masculino pensamos inmediatamente en conceptos como fuerza, autoridad, coraje, dureza, racionalidad, exigencia. Pero la nueva masculinidad acaba con esos estereotipos y agrega a ellos características que de manera ancestral han sido relacionadas a la mujer como receptividad, comprensión, sentimiento, emoción y protección. 

La educación en valores, con sensibilidad y perspectiva de género, desmontando patrones culturales, machismos, micro machismos, tipos y estereotipos así como también promoviendo el respeto a la vida, una cultura de paz, trabajar la inteligencia emocional y técnicas eficaces de resolución de conflictos, sería la solución para los altos índices de violencia que todos los años llenan de luto a la sociedad dominicana.