Puerto Plata Covid-19 | 10/07/2020 | Infectados 638 | Fallecidos 44 | Recuperados 377

Comentando sobre Lengua, Dominación y Cultura

Ultima Actualización: miércoles, 27 de mayo de 2020. Por: Rafael Hernandez

Por: Rafael Hernandez

Vivimos imitando, y eso no es bueno del todo. Los dominicanos tenemos una cultura y una idiosincrasia que nos identifica en cualquier parte del mundo. Pero hay una tendencia de un importante segmento de la población, que ha vivido y vive en interacción con extranjeros, laborando en el extranjero o para extranjeros dentro del país. Hay una tendencia a encontrarse bueno lo que hacen los extranjeros y quieren aplicarlo a su vida diaria.

No podemos negar que la cultura es un ente dinámico que según cambian los valores se va transformado dentro de un contexto específico. Sabemos también que en este mundo tecnológico globalizado, la interacción produce transculturación excesiva y la penetración cultural ha llegado a un nivel de efectividad tal, que hay quienes hasta plantean la hipótesis de una cultura global. Pero creo que por ahora ese emocionalismo no logrará imponerse sino en ciertas mentes que quieren que así sea para beneficio de unos pocos y en detrimento de muchos.

Países ricos, que fueron metrópolis coloniales, plantean que sus ciudadanos ya no son nacionales de dicho país, sino ciudadanos del mundo. Plantean la apertura total de las fronteras. Pero del dicho al hecho hay y habrá siempre un largo trecho. Detrás de esta aparente inocua aseveración hay intereses ocultos. Simplemente, ellos quien que otros países abran sus fronteras para que reciban a todos los inmigrantes y les compartan su ciudadanía. Así ellos se librarían de esas avalanchas de inmigrantes que con justa razón reclaman una borona de las riquezas que esos grandes y ricos países saquearon hasta dejar inservible e irrecuperable el medioambiente del país de los inmigrantes, que ahora pasan hambre a consecuencia de la devastación que dejaron aquellas metrópolis coloniales. Ahora no quieren hacer justicia, sino tirarles a otros los problemas que ellas crearon. Ahora esos ricos plantean la extinción de un segmento importante de la humanidad, para ellos poder disfrutar libremente de sus riquezas. Y dejémoslo hasta ahí, dentro de esa arista.

Ahora tenemos que enfocarnos en las lenguas que se habla en unos y otros países. Ellos tienen sus Academias que se ocupan por mantener la pureza de sus lengua, y quieren que los demás países que la hablan mantengan también dicha lengua lo más íntegra posible.

En los inicios de la Edad Media con el surgimiento de los llamadas Reinos Bárbaros en toda Europa y demás dominios que había tenido el imperio Romano de Occidente, a consecuencia de la imposición del latín como lengua obligatoria sobre sus lenguas autóctonas, y dado que los romanos habían adoptado ya la cultura griega y un segmento de su lengua, habían sembrado la semilla de lo que ocurrió a su caída. Cierto que esos pueblos antes sometidos quisieron revivir sus lenguas originales, pero el peso de ese monstruo que los dominó hizo que la grecolatinidad se impusiera y surgieran las lenguas neolatinas o románicas como fueron el rumano, italiano (florentino), francés, castellano, catalán, gallego y portugués entre otras lenguas regionales habladas por fracciones pequeñas de sus pobladores. Así que cuando hablamos de Iberoamérica nos referimos a España y Portugal y a las lenguas que ambos estados han generalizado.

Ese Estado que denominamos España no tiene una Lengua homogénea, pues sus regiones insisten en mantener su cultura y un elemento esencial de la cultura es la Lengua. Desde ese punto de vista el Español es un mito o como dicen los catalanes una lengua imperialista. Entonces, cuando se habla de Latinoamérica, se refiere a este grupo de países donde se habla castellano, portugués y francés a lo largo y ancho de este continente.

Sucede que estamos en una época donde el estatus quo está siendo cuestionado y se ha planteado hace tiempos la destrucción de todo vestigio del pasado. El arte fue el vector que más influyó a partir del movimiento impresionista en la segunda mitad del siglo XIX y fue dando tumbos con una serie de movimientos o ismos hasta finales del siglo XX, cuando ya el deconstruccionismo había influenciado al igual que los demás movimientos, la música arquitectura, fotografía y cine, teatro y literatura. Hoy cosechamos eso en sus diferentes vertientes.

Ahora le ha tocado a las lenguas la influencia de los movimientos sociales, especialmente del feminismo, que no acepta las normas gramaticales que considera machista y está inmerso en una lucha porque la lengua tome en cuenta el uso de términos que no sean válidos para ambos sexos, por un lado y otro es la desconstrucción del español o castellano, atendiendo únicamente a lo fonético, cayendo en sociolectos y otros fenómenos filológicos que amenazan seriamente el mantenimiento de la pureza del lenguaje. Si bien es cierto que es el pueblo quien hace el habla y crea los términos que se ajustan a su idiosincrasia en cada lugar y estos han hecho flexibilizar las antes rígidas disposiciones de la Real Academia de la Lengua Española, no es menos cierto, que esos sociolectos deberán evolucionar a dialectos y quizás a nuevas lenguas según su uso sea aceptado y generalizado por la población. Por eso, a los que todavía estamos cuadrados o somos rosca izquierda, defendiendo la Lengua y su Gramática nos choca mucho que la gente siga confundiendo la escritura con términos o palabras que fonéticamente suenan parecidas.

Pienso y veo que HAY tres palabras casi homófonas, pues dependen del acento para distinguir el FONEMA correcto.

¡AY! es una interjección que corresponde a una expresión de dolor. AHÍ, es un adverbio de lugar que señala algo que está cerca. HAY, es una forma verbal que expresa existencia o tenencia. Del verbo haber.
Lo preocupante es que veo mucha gente escribiendo por estos medios electrónicos, incluso con títulos universitarios, utilizando indistintamente una por otras, de manera incorrecta. Hay que ponerle atención a esto, pues no significan lo mismo y son tres grafemas diferentes.