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Yo dije esto hace tiempo sin ser adivino ni profeta

Ultima Actualización: martes, 19 de mayo de 2020. Por: Rafael Hernandez

Por: Rafael Hernandez

Siguiendo el ritmo de las informaciones sobre coronavirus a nivel internacional era fácil deducir que se produciría una apertura progresiva de las actividades productivas, puesto que el sistema capitalista estaba diseñado para laborar las 24 horas del día a lo largo del año, y que no se iba a resignar a perder dinero más allá de ciertos límites, para ellos intolerables de todos modos, pues es un sistema hecho para ganar y cuanto más gane mejor, sin importarle cómo ni a quien perjudique.


Algunos teóricos lanzaron la tesis de que había llegado el final del Capitalismo. Les respondí que este sistema siempre ha vivido de crisis en crisis y que en cada una ha tenido la manera de reciclarse, abriendo una nueva fase. Antes del Corona y todavía hoy se le llama “Capitalismo Salvaje”, así que dentro de poco tiempo sabremos cuál será la nueva denominación a esta fase que ahora se inicia.

Porque se inicia de manera criminal, al ser incapaz como sistema de mantener a los recursos humanos que utiliza en el sistema productivo, en un trabajo por la vía virtual como está ocurriendo con la Enseñanza Superior, pues ningún Instituto o Universidad se arriesgaría a la avalancha de demandas que le sobrevendría si se le ocurriera llamar a docencia presencial, y los alumnos empezaran a contagiarse entre sí, pues francamente desaparecería como institución educativa.

Pero no ocurrirá lo mismo con los trabajadores y empleados de las empresas denominadas industrias y fábricas, pues como siempre, descargará la responsabilidad del contagio a descuidos personales y su tratamiento lo cargaría a los seguros médicos, a sabiendas de que nunca responden a epidemias ni a ninguna enfermedad catastrófica. Es decir, que cuando el trabajador o empleado más lo necesita, carecen de cobertura para atenderlos. Son partes del engranaje del sistema, que no está hecho para perder.

Esto iba a venir más temprano que tarde. Sin embargo, hay que hacer la advertencia de que ahora cuando se abra en esta primera fase como la definió el presidente Medina, es cuando reviste mayor gravedad la posibilidad del contagio masivo.

Ahora podría producirse un rebrote catastrófico para el país. Resulta que el dominicano común y corriente no se ha dado cuenta que el mundo cambió, y ya nunca más volverá a ser el mismo.

Sucede que mucha gente está de nuevo por superar la nostalgia del distanciamiento, dándose un fuerte abrazo, sin entender, que ahora es cuando hay que volverse paranoicos y pensar que todos padecemos la enfermedad y que por lo tanto, cualquier contacto físico se convierte en un germen abonado para reproducir el virus.

Es muy cierto que tendremos que aprender a vivir con esta enfermedad que nos ataca, haciendo las cosas que eviten su reproducción, nunca facilitándosela. Salir a las calles a trabajar o estar en el lugar de trabajo es mucho más delicado que quedarse en casa, pues encierra mayor responsabilidad tanto personal como colectiva.

 

Todos tenemos que estar claros, en que hay que seguir rigiéndose por el protocolo establecido, mascarillas, guantes y distanciamiento físico.
Ahora es cuando los países de Europa y otros que recibieron el virus más de un mes

antes que nosotros, han iniciado la apertura gradual de la economía. Y entonces nadie se explica por qué aquí también, sobre todo llevándose de unas estadísticas que muy pocos creen, cuando el nivel de contagio no ha llegado a su tope cada día. Pero que sin embargo, todo ha sido manipulado para que así parezca.

Eso solo se entiende por la demagogia de una campaña electoral donde han creado un candidato al vapor y ahora le quieren atribuir la cualidad de filántropo, a sabiendas de que este pueblo convertido en limosnero, se tragará ese cuento. O por lo menos, eso creen ellos. Escuchamos un discurso electoralista, este domingo 17 de mayo, donde Superman detuvo la epidemia y “los invencibles” se han reactivado para acabar con toda la Oposición. Un optimismo, que puede saberles a hiel si esta situación se agrava, que es lo más probable dado nuestro atraso cultural y educativo.

Nos han pintado todo lo contrario a lo que nosotros sabemos que ha ocurrido. En ese discurso había un presidente y unos funcionarios altamente eficaces, que con escasísimos recursos han podido controlar una enfermedad que están muy lejos de controlar en la práctica. Unos leones que se tragaron el virus, desaparecieron a los infectados y se merendaron a los fallecidos, basados en unas estadísticas hechas a propósito. Así pues que el “Señor nos coja bien Confesados”, ya que muchos iremos a reunirnos con él si no mete su mano omnipresentes y detiene los contagios.