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Fragilidad de la Industria Turística como Soporte de nuestro Sistema Económico

Ultima Actualización: jueves, 30 de julio de 2020. Por: Roque de León B

Por: Roque J. de León B

Cuando titulamos un artículo haciendo alusión a la industria del placer y la hospitalidad, que es una actividad  "importante" y determinante en la plataforma económica de nuestro país, se ha creado la falsa percepción de que todo los juicios deben ser positivos para preservar el interés de los potenciales visitantes.  Olvidan que las opiniones a favor no borran las realidades y anormalidades, eso sólo pasa, cuando se corrigen o eliminen las causas que las originan.

 

Una sociedad sin historia y, juicios críticos y disidentes está a merced o a la voluntad de los grupos interesados en controlar los movimientos que  deben generar el bienestar para todos; su crecimiento y posterior desarrollo se estancan.

 

Cómo olvidar que antes de los años 70's y

80's ya existían en el país instituciones y personas que se dedicaban a la actividad turística contemporánea.

 

Cuando queremos ser justos al abordar temas como el que nos ocupa, debe existir una reseña que recoja los acontecimientos más relevantes al respecto.  Es por eso que tenemos que decir, que, en el año 1930 llegaron al país los primeros 230 turistas extranjeros y que de igual manera, con la ley 103 referente a la renta de automóviles para Turistas del año 1931 se inició formalmente el turismo en República Dominicana; no obstante fue el 30 de noviembre del 1934 con la promulgación de la ley 4378, sobre Secretarías de Estado,  que se instaura un sistema de dirección y organización de las actividades turísticas.  A ésta siguieron otras ordenanzas, decretos y leyes, de no menor importancia, para el año 1940 el Presidente Rafael Leónidas Trujillo, ordenó promover el turismo en el exterior.  

 

En el año1944 conjuntamente con el malecón se inauguró en Santo Domingo el primer hotel, El Jaragua.  Luego en la década de los 50's se fundaron algunas cadenas de hoteles entre ellos el Hotel la Paz, hoy Hispaniola.  

 

Con la ley 1919 del año 1948 se creó la Dirección General de Turismo y en el 1958, la Comisión Nacional de Turismo.

 

El Poder Ejecutivo se hizo cargo directamente de la actividad turística en nuestro país, con la promulgación de la ley orgánica de Turismo No. 541 del año 1969.  Con ella se creó la Dirección Nacional de Turismo e Información, dándole categoría de máximo organismo regulador del sector; se eliminaba a la vez, la anterior Dirección General de Turismo.

 

Para la década de los 70's se declara a Puerto Plata por sus excepcionales condiciones naturales, "Polo Turístico" de nuestro país.  No podemos negar que para esa época ya existían instituciones y personas que desarrollaban la actividad turística.  Entre otros, podemos mencionar a Casa de Campo en el Este, Jarabacoa, Constanza y en Puerto Plata nuestro Don Luís A. Pelegrín, pionero con su Tropical Bambú y posteriormente el famoso Long Beach.  

 

En el año1971, fue promulgada la ley 153, de incentivos y promoción al turismo en nuestro país.  De igual modo en 1972 se creó el Departamento Para el Desarrollo de la Infraestructura Turística (INFRATUR), más tarde DEFIMPRO.  

 

República Dominicana cuenta con 10 Polos Turísticos, siendo los tres primeros:  Santo Domingo-Bayahibe, Puerto Plata-Atlántico y Macao-Punta Cana.

 

Para la década de los 70's (1972), con el decreto 2125 el Dr. Joaquín Balaguer Ricardo declaró como Demarcación Turística Prioritaria, a Puerto Plata, ordenando construir las primeras infraestructuras.  Se iniciaba la construcción del Complejo Playa Dorada y su primera instalación hotelera, Jack Tar Village.

 

Aunque Santo Domingo brindó servicios de alojamiento antes que Puerto Plata, y está en el orden como primer Polo Turístico, la Ciudad Atlántica es decretada como tal por ser un complejo completo en la variedad de servicios instalados y desarollados.

 

Sin lugar a dudas, que la actividad Turística transforma en sentido negativo el modo de vida del entorno donde se desarrolla.  No sólo se reciben turistas, sino que llegan inmigrantes de diversas latitudes en búsqueda  de oportunidades para incursionar en diferentes áreas de negocios y de trabajos.

 

En los países como el nuestro, donde no se aplica un marco jurídico claro, se  reciben los capitales y personas sin investigar su procedencia, lo que hace vulnerable el sistema de controles, por lo que el ambiente se torna propicio para que entren bienes de dudosas procedencias, el desarrollo de todo tipo de negocios ilícitos, trata de blanca, prostitución, homosexualidad, el micro y macro-tráfico de sustancias prohibidas y la criminalidad en sentido general.

 

Se incrementa el costo de la vida, escasean las habitaciones, crece la transculturación, se pierde el sentido de familia y se abandonan las demás actividades productivas.

 

Ésta es una actividad frágil, débil y peligrosa como eje de soporte para nuestro Sistema Económico y cualquier otro, porque la mayoría de los inversionistas no se comprometen con el desarrollo integral y sostenible de la actividad, de tal manera que a través de una política de compromiso social el bienestar se sienta en las comunidades que le rodean; sólo se interesan por sus beneficios ante la mirada cómplice de las autoridades correspondientes.  Por lo regular son nómadas, explotan un destino y luego se mueven a otro.

 

Regularmente, con la complicidad de las autoridades, instituciones y personas que hacen vida en su entorno hacen de los avergonzantes descuidos  existentes, el secreto mejor guardado.  Como si eso fuera poco, pretenden que los medios de comunicación internacionales que por cualquier circunstancia nos visitan hagan lo mismo, guarden silencio respecto a los males que resaltan a la vista.

 

Con esa falta de compromiso y de honestidad, es imposible desarrollar una actividad turística sostenible en el tiempo, que sea garantista del crecimiento sostenible del PIB de ningún país.

 

No debo concluir sin antes decir que la Dirección Nacional de Turismo y comunicación en el año 1979, con la ley No. 84, fue elevada a Secretaría de Estado como  órgano rector Turístico al más alto nivel.  Disponía de todos los recursos requeridos para el desarrollo y promoción del turismo.  

 

Finalmente, en el año 2010, con el Decreto #56-10  que cambió la denominación de Secretarías por Ministerios, la Secretaría de Turismo pasó a llamarse, Ministerio de Turismo.

 

No importa si tenemos Ministerios o Secretarías, si entre todos, no asumimos la "Actividad Turística" como un asunto de Estado con los niveles de transparencia y responsabilidad requeridos, jamás tendremos la capacidad para de manera positiva dar respuestas  a las exigencias de  los factores externos que intervienen en este complicado y exigente mercado, y salir exitosos.

 

ROQUE J. DE LEÓN B. (MAE)

DIPLOMADO EN COMUNICACIÓN SOCIAL INTEGRAL

MIEMBRO DEL: SNTP Y SINLOPP