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El Malecón Gran Balneario del Caribe

Ultima Actualización: viernes, 06 de abril de 2018. Por: Artículo Invitado

La madre naturaleza ha sido inmensamente pródiga con nuestra provincia y muy especialmente, con nuestro municipio cabecera San Felipe de Puerto Plata.

Por Santiago Lozano.-


La madre naturaleza ha sido inmensamente pródiga con nuestra provincia y muy especialmente, con nuestro municipio cabecera San Felipe de Puerto Plata, el cual posee tantas bellezas incomparables, que a decir de muchos expertos e insignes poetas, que de su fecunda imaginación han brotado los más relevantes temas, que se expresan en los lienzos de afamados artistas del pincel o en las tonalidades de una guitarra bohemia.

 

Dentro de esas bellezas naturales que existen está el MALECÓN, y lo pongo en mayúsculas, porque desde el descubrimiento de América hasta nuestros días, en un orden cronológico de las cosas que se han hecho con el devenir de las diferentes autoridades, ese tan vital espacio de menos de 5 kilómetros, a nadie le ha pasado por su mente la fuente generadora de riquezas que nos ofrece ese tan precioso litoral.

 

Y no es por el estado de subdesarrollo que tenemos, es que no hemos tenido la capacidad de valorar la belleza que nos presenta esa visual hacia el horizonte y todo el entorno que bordea esa franja, la que también puede ser utilizada para una serie de actividades sociales, recreativas y deportivas para las familias nuestras y visitantes, las cuales complementarían lo que sería ese gran balneario, desde la Poza del Castillo hasta el otrora balneario Colón de Long Beach.

 

Lo que expreso, no es que estoy soñando, es que vi en condiciones que jamás  pueden compararse a nuestro Malecón, ni paisajes, ni las playas de Miami Beach y mucho menos la arena de aquel lugar granulosa como la sal del consumo diario, eso sí, con un tratamiento bien atractivo que provoca que miles de visitantes de todas partes del mundo acudan a divertirse en cantidades asombrosas, aparte de la cantidad de yates de lujos que resaltan el estándar de vida de los residentes de esa ciudad norteamericana.

 

Cuando pienso en la posibilidad de que nuestro Malecón se pueda convertir en un gran Balneario, acarició la idea de  que estos deseos puedan estimular a nuestras autoridades, especialmente aquellas que puedan tener un pensamiento creativo y piensen en el desarrollo colectivo de nuestro pueblo y no en los que buscan lucrarse del poder para el bienestar suyo y de sus familiares.

 

De cumplirse la promesa gubernamental, de construir la carretera de 4 carriles que une este municipio con el de Navarrete, más la que se proyecta y se define como la Autovía del Atlántico, provocaría  por la cercanía con los pueblos del Cibao que una incuantificable cantidad de bañistas vinieran a disfrutar del paradisiaco panorama que brinda nuestra ciudad, así como la motivación para la creación de una diversidad de nuevos negocios adicionales que podrían surgir.

 

Nuestro Malecón, además de su belleza y ser la principal vía  de nuestro pueblo, podría convertirse en un lugar mucho más atractivo y generador de empleos y de una vida activa diaria y nocturna de nuestra ciudad.

 

Ahora que se construye el Emisario Submarino,  en el que supuestamente serán recolectadas las aguas residuales de nuestro municipio, especialmente las aguas que desembocan en el Malecón, deben las autoridades competentes aprovechar y definitivamente sanear de impurezas esas aguas que contaminan todo el litoral y el Malecón sea otro de los grandes atractivos que vende nuestro pueblo.

 

Proyectista, inversionistas, paisajistas, arquitectos, ingenieros y autoridades que piensan en grande, en el desarrollo y progreso de la zona norte, ahí les dejo lo que podría verse como un sueño, pero pienso que la principal estructura y plataforma para convertir en realidad esos deseos nos la regaló la madre naturaleza.

 

Con el precioso Malecón, el cual puede convertirse en el más Grande Balneario del Caribe, solo hay recordar lo que fue la playa de Long Beach en los años de 1950 a los 80, que se convirtió en el epicentro de la diversión de todos los pueblos del Cibao y eso era un pedazo de playa, como diría alguien: ¡!!MANOS A LA OBRA!!!