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La inmediatez Simulada

Ultima Actualización: miércoles, 28 de marzo de 2018. Por: Luis H. Canela

Sé que cada vez que me refiero a la época del extinto presidente Balaguer, a muchos les incomoda.

Sé que cada vez que me refiero a la época del extinto presidente Balaguer, a muchos les incomoda. Lo noto. Tengo un amigo que se resiente de manera muy profunda cuando le mencionan a su líder ido a tiempo. Lo entiendo bien, aunque él no lo crea.  El perínclito es, si dudas, como Michael Jackson y otros, aún después de muerto ayuda a producir más dinero que los vivos; es una mina, sobre todo por aquello del financiamiento de los partidos. Muerto y produce más que los vivos, ¡increíble!

 

Todo esto viene a cuento para darle cuerpo, de manera analógica, a una situación que entrelaza la época de los 12 años con ésta y tiene que ver con el aparato judicial. Se trata del inexacto (por precario) principio de la inmediatez.

 

Hace unos días recibimos una notificación de fijación de audiencia en la Suprema, cuya solicitud fue cursada hace tres años, esto permite colegir que el principio de la inmediatez es una falacia en un aparato judicial que cada día se deteriora más. Se deteriora por “falta de presupuesto”, también, podría ser, poca supervisión, control o efectivo seguimiento al cumplimiento de la ruta crítica de cada proceso.

 

Si la tardanza deviene en denegación de justicia, entonces la hay, sin lugar a dudas que la hay. Se desconoce la cantidad de casos sumidos en el pantano en un sistema de administración con un grado de precariedad que da miedo. La inmediatez enarbolada en el marco de la modernidad es un fiasco.  Frustra al abogado actuante, al cliente y a la sociedad.

 

La justicia lenta, no lo es. Sería como negarle al ciudadano su acceso. Todo se complica, nada fluye. Para el 90% de los abogados es difícil ganarse la vida de manera holgada con los escollos, barreras y atascos que hay en el sistema.  Un simple mirada al grueso de la clase jurídica y se ve que no fluye la profesión. Se nota que por algún lado hay tapujos y dilaciones que no dejan concretar los casos.

 

Lo que es seguro es que para los que vivimos en el “interior” recurrir en casación, es un verdadero dolor de cabeza por lo costoso y por las trabas hasta para fijar una audiencia. ¿Inmediatez, celeridad? ¿En República Dominicana? Sólo en las Leyes.