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Médico y periodista generosos reconstruyen y entregan vivienda a un anciano en comunidad Sabana del Corozo Arriba

Ultima Actualización: lunes, 11 de diciembre de 2017. Por: ANTONIO HEREDIA

La comunidad Sabana del Corozo Arriba en la zona rural de Puerto Plata, le fue entregada una vivienda digna a ciudadano que ha dedicado su vida a las labores agrícolas.

PUERTO PLATA.- Un inigualable gesto de solidaridad humana tuvo lugar la tarde del domingo cuando en la comunidad Sabana del Corozo Arriba en la zona rural de Puerto  Plata, le fue entregada una vivienda digna a ciudadano que ha dedicado su vida a las labores agrícolas.

Se trata del señor Reyes Valdez, el cual quedó completamente a la intemperie, ya que los vientos destructivos de los poderosos huracanes Irma y María, en su por el paso cerca de las costas de Puerto Plata, le derrumbaron una destartalada casucha donde vivía.

Pero, los buenos sentimientos y la nobleza de los corazones, se hicieron presentes a través del periodista Sergio Cueto, quien a su vez le planteó la idea de construirle una nueva vivienda a don Reyes, al reconocido médico y empresario José Natalio Redondo Galán, el cual asumió de inmediato dicho proyecto.

Con la voz entrecortada y sus ojos humedecidos por la emoción, Cueto explicó que la idea de solicitar ayuda para hacerle su casita a dicho ciudadano, surgió tras comprobar que el señor Valdez quedó sin un techo y el mismo dormía, con los animales y se alimentaba cuando algunos vecinos le daban un plato de comida.

Movido por la sensibilidad y el amor al prójimo, el reconocido periodista puertoplateño optó por tocar algunas puertas, inclusive algunas autoridades, solicitando apoyo para construir la modesta vivienda que fue destruida por los fenómenos atmosféricos antes citados.

Luego de varios meses de trabajo, en medio de una reunión de familiares, amigos y dirigentes comunitarios, Sergio Cueto y José Natalio Redondo acompañados de sus respectivas esposas, hicieron entrega de la nueva vivienda al señor Reyes Valdez, quien no dejaba de sonreír a la misma vez que agradecía esa distinción.