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Se necesita un cambio en los partidos políticos dominicanos

Ultima Actualización: miércoles, 22 de noviembre de 2017. Por: Ariel Heredia Ricardo

En los casi 20 años que tiene en el poder el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), hemos podido ver lo que es un partido con todo el control de un país.

En los casi 20 años que tiene en el poder el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), hemos podido ver lo que es un partido con todo el control de un país, y es que la permanencia por tanto tiempo de una entidad  política “lacera” a las otras agrupaciones, y porque no, a la democracia en sí.

Hace mucho tiempo que las organizaciones políticas en la República Dominicana han dejado de representar a los ciudadanos; su desvío y falta de credibilidad social es algo tan preocupante como urgente de resolver, y la actual sensación general de corrupción política propicia la desconfianza y la indignación, ampliando el divorcio entre los partidos y la sociedad.

Muchos ciudadanos se sienten incluso secuestrados en el ejercicio de sus derechos por una organización que monopoliza el poder, controlando tanto el poder legislativo, judicial y todos y cada uno de los partidos políticos del país.

Este monopolio de partidos limita sustantivamente el ejercicio real de la  democracia, y los ciudadanos tienen poco margen en la práctica para decidir sobre la marcha de la sociedad. Se hace necesario, en definitiva, un mayor equilibrio de poder entre los partidos políticos y la sociedad.

Los partidos políticos no pueden ignorar esta clara situación de rechazo de la sociedad dominicana, y los ciudadanos han de ser activos y contundentes exigiendo urgentemente a los partidos actuaciones claras e inequívocas por la transparencia y contra la corrupción.

Ya que los partidos han sido incapaces de llegar a un pacto o compromiso colectivo contra la corrupción, es el momento de que los ciudadanos les exijamos a ellos este compromiso con la sociedad, y que controlemos si lo cumplen a través de nuestro voto en las elecciones, que es de los pocos instrumentos, por no decir el único, que tenemos para hacer algo que pueda influir sobre los partidos.