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La nómina de Paliza

Ultima Actualización: lunes, 27 de febrero de 2017. Por: Luis H. Canela

Aparecieron nombres muy conocidos en la comunidad, miembros del PRM, personas que trabajaron por la candidatura de Paliza al Senado.

El asunto empezó cuando el sábado por la noche alguien publicó la nómina del Senado de la República en Facebook, por lo menos la que tiene que ver con Puerto Plata.

Si hay algo real y se parece a la vida misma, son las redes sociales. Con la diferencia de que allí no hay monopolio de la información.  Están al servicio de todos y de nadie a la vez.  Las redes son, sin lugar a dudas, una especie de ente, cosa, entelequia, que cobra vida con la participación de cada uno de sus gratuitos suscriptores.  De no haber fotos, videos y opiniones, las redes permanecen calladas y sin vida.

En definitiva, son la mierda y el oro a la vez. La pocilga, el bochorno, la vergüenza, pero también la claridad, la manifestación pura del pensar de sus usuarios; sin tapujos, sin dirección, sin dobleces: nadie te obliga, nadie te traza líneas de pensamiento.  Es la irreprochable expresión de lo absurdo y lo lógico al mismo tiempo.

Sobre ese escenario del ciberespacio se hace pública la nómina correspondiente a la oficina senatorial de Puerto Plata y ahí comenzó la desazón y el desguace.

Aparecieron nombres muy conocidos en la comunidad, miembros del PRM, personas que trabajaron por la candidatura de Paliza al Senado.  Y uno se pregunta: ¿si no son ellos, quienes? Es decir, el Senador por Puerto Plata recibe unos fondos para destinarlos a la administración de su administración; a sus ayudantes, a sus asesores y, ¿si no son ellos, quienes serían los beneficiarios de esos salarios?

Si hay algo que se debe criticar en esa nómina es el disfraz, la tergiversacion existente en los cargos de cada uno de sus beneficiarios, pero el verdadero problema está en que el sistema de administración pública que está podrido. Huele a excremento.

Vamos a ponerlo en perspectiva: usted es un senador, hay un barrilito que no es más que un sistema de reparto obsceno, sicalíptico y escabroso, resulta que usted está solo y por más que haya criticado, por más que haya censurado el reparto, la repartición permanece, quiera usted o no. ¿Qué hacer?  ¿Acaso una sola golondrina hace verano? ¿Es justo inmolarse?

Sin bien es cierto que aparecieron esos nombres de ciudadanos de Puerto Plata, muchos de ellos amigos de todos, también es cierto que los que se fajaron de sol a sol para lograr que esa candidatura fluyera, fueron ellos. Pero, ¿cómo no recibirlo? ¿De la clase política, quién está en posición de solventar esa crítica? ¡Nadie!

Es un sistema creado, mantenido, defendido, por una claque de seres, aparentemente nacidos desde las mismas entrañas del Olimpo, para mantener una población al margen, mientras ellos lamen felices las mieles, obstruyendo cualquier posibilidad de progreso y desarrollo.  

Algunos arguyen que ese dinero no debería ser destinado a nómina debido a que el verdadero espíritu del barrilito es para que sea destinado a planes sociales. De cualquier forma que usted lo vea, es impudor.  Cuando hay instituciones fuertes en un país, los planes sociales deben venir desde el Estado, no por curules y posiciones.

Haría bien el senador Paliza en aclarar el desfase en las posiciones de los beneficiarios, pero de que desbarate la nómina, lo veo improbable.  Esa nómina, ni las demás, la va a desmontar ni él, ni esta generación. Estamos podridos, acostumbrados a que nos traten como ciudadanos de segunda. Es el despojo legalizado a costa del progreso. Ni usted ni yo vamos a ver que eso se desmonte. Bájese de esa nube.  

Finalmente, pienso que al juzgar de manera tan dura a los favorecidos de los salarios, se está juzgando al propio Paliza. Pero lo que debería juzgarse es el sistema. Esa repartición tan pesada, tan soporífera, tan cruel de los fondos públicos.  

¿Y de las nóminas pasadas, qué? ¿Y de las demás nóminas?

Muchas veces es bueno apelar a la memoria. La reciente y la anterior y la tras anterior, es bueno, saludable y hasta alentador.

¡Duele, pero es la realidad!