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El azar de la historia, la emoción y el triunfo de Donald Trumph-XXIII

Ultima Actualización: martes, 03 de enero de 2017. Por: Angel Artiles Diaz

“Se sabe que la identificación partidaria es lo que más influye en la decisión de voto. Pero incluso esa variable, que empieza siendo racional porque encuadra con intereses".

 “Se sabe que la identificación partidaria es lo que más influye en la decisión de voto. Pero incluso esa variable, que empieza siendo racional porque encuadra con intereses, es un aspecto emocional.” -Virginia García Beaudoux,  Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano.

La teoría de la relación entre lengua y cosmovisión colectiva, implica que una lengua comprende una perspectiva del mundo la cual es repercusión de la cultura y la mentalidad colectiva. ¿Cómo aplicar esta teoría al pensamiento hijo de la emoción del votante, a los conceptos e inferencias emotivas, al comportamiento político?

Las ideas se forman por la aprehensión que de las cosas hace el cerebro humano, sean estas abstractas o concretas; por lo que a partir de la capacidad de conceptualización,  el cerebro construye su razón en un lenguaje marco predeterminado por los conceptos e inferencias emotivas.

Todo lo que podríamos llamar: “leyes del populismo político” se alimenta de la explotación de los instintos humanos, de la maquina generadora de emociones, por eso solo transgreden linderos de conceptos digeribles por simple apreciación, tales como justo e injusto, bueno y malo. El candidato populista solo exige que el votante sea tonto, egoísta, y si es posible, que disfrute de buena salud.

El votante víctima de populismo, no navega en la cobertura de los argumentos razonados y boga sobre la goleta de la emoción de participar, competir y “ganar”.

El instinto gregario de comunidad, la vacua vanidad de participar y competir, en la víctima de populismo es de origen emotivo, por eso no se racionaliza más que la empatía  con los candidatos, los porcentajes de las encuestas, el alto volumen de las bocinas.

La empatía emocional determinada por el Ethos, definido por el diccionario como: "Conjunto de rasgos y modos de comportamiento que conforman el carácter o la identidad de una persona o una comunidad" es el surco donde se cultiva un valor denominado identificación ideológica, que se manifiesta en la actitud gregaria del ser social, que determina los posicionamientos claves que nos definen políticamente.

El liderazgo comunitario se define en una comunidad cuando existe un profundo y franco sentimiento que gire en torno a los intereses colectivos e individuales. El liderazgo se manifiesta en la eficiencia del dominio del “logos” (el dominio del lenguaje que tenga sentido, de la palabra meditada, reflexionada o razonada, argumentada; de la inteligencia,  del pensamiento, del sentido).

Según la filosofía Aristotélica, el “logos” (junto con el ethos y el pathos), forma parte de la trilogía de  modos de persuasión en la retórica. Aunque el votante común no persigue asimilar o comprender un programa de gobierno, el lenguaje político debe tener sentido para que se pueda percibir  la seguridad del candidato en los temas, porque las percepciones emotivas, las narraciones explicativas, el lenguaje dominan sobre las construcciones y análisis. 

En el mundo del marketing político, ondea un reverdecido interés por la influencia de las emociones y de las percepciones, como componentes medulares de la  comunicación política, ocupa espacios y se abre caminos con reciedumbre.

El pathos,  debe adornar al liderazgo político en tanto que autoridad social, de factor moral y capacidad ejecutiva del personaje,  lo convierte en un referente  necesario en etapas de dificultades. El líder debe ser polémico hasta en la más  estratégica pasividad, la polémica debe definirlo uniformado de visión y coraje.

Las leyes del populismo político, son una especie de taxia o irritabilidad  (tactismo), una suerte de respuestas genética fuerte, frente a los estímulos del medio ambiente, son movimientos de traslación, ya sea de arrimo o retirada del estímulo que activa el accionar político en la sociedad. Por eso el líder debe procurar la empatía, transmitiendo pasión, proyectando seguridad, convirtiendo la emoción en un factor creíble, porque la credibilidad lo es todo y se consigue poniendo a coincidir los CLICHÉS con los  MENSAJES. En la República Dominicana, abundan los CLICHÉS: “Balaguer es la paz”, “La esperanza nacional”, “El nuevo camino”, “Si sigue como va, le damos cuatro más”