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El azar de la historia, la emoción y el triunfo de Donald Trumph-XVIII

Ultima Actualización: sábado, 24 de diciembre de 2016. Por: Angel Artiles Diaz

"…la renuncia a todos sus privilegios votada por la nobleza francesa la noche del 9 de agosto de 1789, jamás hubiera sido aceptada por ninguno de sus miembros individualmente".

"…la renuncia a todos sus privilegios votada por la nobleza francesa la noche del 9 de agosto de 1789, jamás hubiera sido aceptada por ninguno de sus miembros individualmente". Gustave Le Bon.

 

En entregas anteriores de esta serie, hemos enfocado la renuncia imperceptible de la consciencia individual a favor de la consciencia colectiva, un proceso en el cual dejamos de ser yo, para ser nosotros, uniéndonos a la masa por el simple hecho de estar sobre la cresta de la ola, sin que intervenga razonamiento alguno, solo la pendiente de la emoción como vía de comunicación entre los congéneres agrupados.  “Puede así ser enunciada una ´ley de unidad mental de las masas´ caracterizada por ´el desvanecimiento de la personalidad consciente y la orientación de los sentimientos y los pensamientos en un único sentido´.” Alain de Benoist,

 

A principios del siglo XX, se preveían las consecuencias de la participación de las masas en la toma de decisiones electorales, Gustave Le Bon, fue uno de los que dio la voz de alarma:

 

"Hemos entrado en la era de las masas, que señala las consecuencias de la irrupción (legal) de las masas en la vida política. Consecuencias inquietantes, pues su dominación siempre representa una fase de desórdenes".

 

"Las decisiones de orden general tomadas por una asamblea de hombres distinguidos, pero de especialidades diferentes, no son sensiblemente superiores a las decisiones que pueda tomar una reunión de imbéciles. Solamente pueden asociar, en efecto, las cualidades mediocres que todo el mundo posee. Las masas acumulan no la inteligencia, sino la mediocridad".

 

Esa cualidad mediocre que une a las mayorías, incide en los resultados electorales en el destino de las soberanías nacionales, porque ese conjunto de individuos reunidos en sociedad, constituye un alma colectiva, vigorosa, intensa, enérgica, recia, pero circunstancial.

 

Históricamente, se ha demostrado que ese accionar instintivo e irracional de las masas, desplegado, cumplido y desempeñado en todos los acontecimientos o conmociones históricas socialmente relevantes,  han determinado su curso, algunos plantean que con más preeminencia a partir de la Primera Guerra Mundial, aduciendo además que la actividad irreflexiva de las masas, a suplantar al acto consciente de los individuos, es una de las características que se han manifestado en los últimos cien años.

 

Desde que la vida del ser social se inicia, se le introyectan patrones de conducta, hábitos, tradiciones, vicios, procederes, valores morales, en fin, se les educa consciente o inconscientemente,  todo lo cual sucumbe cuando el individuo se agrega a un grupo, entra a formar parte de “la masa”. A partir de ahí, el inconsciente individual emerge en cada intersticio de su configuración mental, se derriba el dique de la inhibición con el solo hecho de que esa unidad entre a formar parte del todo, y se acometen acciones que  aisladamente, nunca se hubiesen emprendido. (ver los ejemplos anteriores)

 

La No. 6 de la lista de las “10 Estrategias de Manipulación” a través de los medios, Silvain Timsit o Noam Chomsky, aconsejan: (a ambos se les atribuyen “10 Estrategias de Manipulación”)

 

“Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos.”

 

“…la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…”

 

Sugestionabilidad: se la considera la más significativa, la más peligrosa y la más utilizada. El proceso de contagio afecta a ser humano cuando otros acometen acciones,  que a uno le gustaría o que no se cree capaz de acometer, eso produce un efecto de embeleso que alucina, que contagia.

 

A partir de ese efecto, el contagiado comienza a cambiar de rumbo, a perder consciencia de sus actos porque se ha dejado contaminar por la masa. Gustave Le Bon, le atribuye este comportamiento al hecho de que: “la masa es impulsiva, voluble y excitable”