La victima fue Ayendi Heredia Santos, de 34 años de edad, quien residía en el barrio Villa Melesia de Montellano.

 

Heredia, según versiones recogidas en el lugar de los hechos, se encontraba jugando partidas de billar en un centro ubicado en el barrio El Mango, cuando de repente llegaron ambos desconocidos en un potente motor y le dispararon varias veces hasta dejarlo muerto.

 

Esta es la segunda víctima que menos de 20 días que cae acribillada a tiros por parte de personas desconocidas que se desplazan en motores por las calles de Montellano.

 

Hace alrededor de tres semanas que otras dos personas desconocidas que se desplazaban en una motocicleta asesinaron al joven Alejandro (Alex) Martín Parra de la Cruz, de 32 años de edad, en el momento en que este se encontraba junto a otros amigos jugando partidas de dominó en un colmado del barrio Villa Melesia de este municipio.

 

Los responsables de ejecutar a “sangre fría” en esta ocasión a Heredia le propinaron a éste siete impactos de balas que fueron suficientes para cegarle la vida de inmediato.

 

Familias, amigos y personas de la comunidad llevaron a Heredia en estado agónico al hospital de Montellano con fines de que se les ofrecieran los primeros auxilios médicos, pero debido a las condiciones que éste presentó fue remitido a un centro privado del municipio de Puerto Plata, de donde también se llevó al hospital regional José Cabral y Báez, en Santiago, donde expiró horas después de haber sido ingresado a este centro de salud público.

 

En el lugar donde jugaba las partidas de billa Heredia había otras personas, incluyendo al joven Ambiorix González, el cual fue alcanzado por uno de los disparos que los desconocidos le hicieron a Heredia para quitarle la vida, siendo llevado de “urgencia” al hospital de Montellano donde fue dejado internado de inmediato.

 

Una gran cantidad de personas, entre ellas, familiares, amigos y vecinos de la victima se aglomeraron en el área de la morgue del hospital “General Gregorio Luperòn” para enterarse de lo sucedido al joven Heredia cuyos padres Diomedes (Boli) Heredia y Ondina Santos, se negaban en principio que las autoridades policiales y judiciales otorgaran el permiso a los médicos de este centro de salud para que el cadáver de su vástago fuese trasladado a Patología Forense en Santiago para fines de practicarle la autopsia correspondiente.

 

En el lugar se escenificaron algunas manifestaciones de protesta para impedir de parte de los familiares de la victima que el cadáver de éste fuera trasladado a Santiago.